Música rock gratis - Stolen Name, un proyecto de Alex Ayones

Como ya sabréis si habéis leído el primer post de esta web, a estas alturas ya no hay una banda de rock llamada Stolen Name, tan solo el nombre de mi proyecto musical. Cuando, hace ya más de 10 años, me retiré de la música, lo hice con gran resentimiento y frustración. No podía comprender cómo una música que bebía de las fuentes de lo que para mí es la mejor música del mundo (Led Zeppelin, Black Sabbath, Guns N' Roses, Megadeth...) podía no cuajar en un panorama musical que no ofrecía practicamente nada en ese nicho. La respuesta llegaba lenta y desoladora en forma de silencio: en mi país (salvo excepciones como AC/DC o Metallica en su día) esa música nunca ha llegado a gustar. Aquí no se escucha mucho rock. Además, por aquel entonces España estaba obnubilada con grandes descubrimientos de la música contemporánea como Bisbal o Bustamante, unas cosas llamadas triunfitos creadas con el objetivo de que el criterio musical del español medio no supere el de un niño de 5 años. Así que me he mantenido alejado del mundo de la música durante muchos años hasta que finalmente decidí aprovecharme de las nuevas tecnologías y poner mi música a disposición de todo el que quiera disfrutarla. Me alegra comprobar que después de unos meses de funcionamiento de esta web y del canal de YouTube, ya sois muchos los que escucháis mi música y desde aquí quiero agradeceros a todos vuestros comentarios y apoyo.

Nací en Madrid el mes de diciembre de 1974 y desde el principio estuve muy bien arropado musicalmente. Mi madre era Beatles y mi padre Stones. Ambos melómanos, eclécticos y curiosos. De esta manera, por influencia materna crecí escuchando a Supertramp, Men at Work y Police mientras que mi padre es responsable de que, cuando tuve unos años, pudiese disfrutar de Deep Purple o Black Sabbath. Recuerdo que mi primer artista favorito que no pertenecía al género de la música infantil fue Elvis Presley. Me maravillaba que le llamasen 'El rey del rock'. Con el tiempo me di cuenta de que en realidad no me gustaba toda su música sino que en realidad prácticamente el único tema que me encantaba de verdad era Jailhouse rock. De hecho, el momento que más disfrutaba era cuando rasgaba la voz y daba paso al solo de guitarra.

Ser un mini-fan de Elvis tuvo sus consecuencias: quise aprender a tocar la guitarra. Así que mis padres me compraron una guitarra española y me apuntaron a unas clases que se daban en mi colegio. Durante casi dos años disfruté mucho aprendiendo y tocando blues sencillos (muuuy sencillos), pero después cambió la profesora y nos pusieron otra que, independientemente de que nos gustase o no, nos enseñaba malagueñas. Dejé las clases.

Unos pocos años después hice el que sería mi mayor descubrimiento musical hasta el momento. Tendría unos 6 ó 7 años cuando, explorando entre la montaña de vinilos de mis padres dí con una joya que me marcaría para siempre: Hello de Status Quo. Lo escuché tantas veces que me aprendí todas las melodías del disco, solos incluidos. Recuerdo ponerlo en marcha y tarareárselo a mi madre todo seguido hasta el final (qué paciencia, mamá). Hasta entonces no había podido imaginar que una explosión de rock tal puediese darse.

Con los años se incrementaba mi curiosidad musical y también mi capacidad de curiosear. A los 9 o 10 años tenía un compañero de clase con problemas de adaptación. Por lo visto sus padres se habían separado y él vivía con su madre. Su capacidad adquisitiva era menor que la media de alumnos del colegio. De hecho, acabaron echándole por robar abrigos supuestamente por orden materna. Una historia triste. El caso es que Carlos venía al colegio con pantalones pitillo y cazadora de cuero, lo cual no era precisamente lo habitual. Su estética heavy nunca caló en mí, pero hay otro aspecto en él que sí que me marcó. El tío se pasaba el día presumiendo de los grupos que le gustaban con una pasión que no se parecía a nada que yo hubiese visto hasta el momento. Vivía para escuchar a Kiss. Tanto ardor picó mi curiosidad, así que hice que mi madre me llevase a una tienda de discos y me comprase mi primera cinta de Kiss. Destroyer es tan soberbio que cualquier apreciación que pueda hacer sobre él se quedará corta. Me quedé asombrado con la agresividad de sus temas más duros como Detroit Rock City o God of Thunder. Tampoco estaba acostumbrado a la fuerza de temas como King of the Night Time World o Do you love me, cuyas campanas de la parte final hacían que un escalofrío recorriese mi espinazo aún después de cientos de escuchas. Y desde luego quedé tocado para siempre cuando constaté que un grupo tan 'duro' podía hacer canciones suaves usando instrumentación clásica como en Great expectations y Beth.

Desde luego aquel fue un punto de inflexión que, unido a la curiosidad natural que a algunos nos da el hecho de crecer, inició una larga y fructuosa búsqueda de música con que llenar mi vida. Desde luego Animalize tardó poco en caer. Otro gran disco de Kiss que, aunque menos ecléctico y más duro, también me fascinó. Fue en aquella época y en los siguientes años cuando empecé realmente a curiosear con los discos que mis padres tenían. Presence e In through the Out Door me esperaban desde hacía muchos años pero, aunque mi madre los ponía de vez en cuando y yo les dí algunas oportunidades, no acabaron de convencerme. Lo mismo pasó con Never say die de Black Sabbath: mi oído no estaba aún lo suficientemente desarrollado. Sin embargo de los 10 a los 15 años otras maravillas más suaves entraron en mi vida. Zenyattà Mondatta y Ghost in the machine de The Police me enseñaron que se puede tener una fuerza colosal sin distorsionar las guitarras. Además, Steward Copeland fue el primer baterista en el que me fijé - es difícil no hacerlo si uno no tiene un oído en frente del otro -. Por su parte, Business as Usual y Cargo me demostraban que la música puede ser plena, compleja, divertida, emocionante y con estilo en una sola canción. Si a esto le sumas un vocalista al que la naturaleza ha dotado de un timbre de voz asombroso, tienes Men at Work. De esta época me viene también a la memoria Talking Heads, a los que conocí gracias a mi tía Elena. Hubo una época en la que cumplía un curioso ritual cada día al volver a casa del colegio. Ponía Little creatures en el tocadiscos, cogía la letra de dentro de la funda y me sentaba a leerla a medida que sonaba la música. Escuchaba el álbum entero mínimo una vez al día. Ahora ya no se escucha la música así. Ahora veo cómo los chavales se descargan toneladas de música y deshechan todo lo que no les entra a la primera. El concepto de álbum se ha perdido. Antes un álbum era (o podía ser) un todo, una obra cerrada. Ahora ya ni se hacen solos porque la capacidad de atención del oyente no suele resistir momentos instrumentales de más de unos segundos. El señor Oldfield escogió un buen momento para hacer sonar sus campanas, porque dudo mucho que hoy alguien pasase del primer minuto. En cualquier caso estoy seguro de que El exorcista también habría quedado genial acompañado con algún brillante e innovador tema instrumental de Lady Gaga.

Let there be rock, Powerage y Back in black estuvieron siempre esperándome en casa. Cuando tenía 5 años no les hacía mucho caso y hasta los diez les dí varias oportunidades. Nunca acababan de cuajar, pero seguía intentándolo; la portada de Powerage con las manos de Angus convertidas en cables era absolutamente hipnotizante. Además estaba el hecho de que no comprendía cómo podía cambiarle tanto la voz al cantante en Back in black. La verdad es que no recuerdo bien cómo ni cuándo empezaron realmente a gustarme AC/DC pero lo que sí sé es que tuve que pasar esos tres álbumes a cinta de casette antes de que los surcos en los vinilos partiesen el disco en dos. En su día me pasé por una tienda de discos, me enteré de cuántos álbumes tenían ya publicados y tomé una decisión: dado que no podía existir en el mundo un grupo de rock mejor que AC/DC, tendría que dosificar su material para asegurarme de que le prestaba la atención que merecía y de que los disfrutaba durante muchos años. Y así lo hice. Durante mucho tiempo estuve comprando aproximadamente un disco al año. Funcionó. Hoy AC/DC es sencillamente una parte de mí. Una de las mejores.

Al igual que el resto de España (salvo tal vez algún afortunado), yo no conocía a U2 cuando salió The Joshua Tree. Escuchaba los temas en la radio y no acababa de entender el éxito de la nueva banda que estaba impresionando al mundo. Sin embargo algo más de un año después, cuando tenía unos 13, escuché la versión en directo de I still haven't found what I'm looking for del Rattle and hum. El tema no me parecía nada del otro mundo y ya me había pasado desapercibido en The Joshua Tree. Sin embargo, llegó el estribillo y Bono dijo 'But I still haven't found what I'm looking for y de repente y sin previo aviso un coro de gospel salido de la nada le contestó con la misma frase. Me quedé petrificado. Así contado no parece nada del otro mundo, pero lo es. No había escuchado nada parecido en mi vida. U2 fue mi banda favorita durante varios años. Conseguí toda su discografía. Le pedí disculpas a The Joshua Tree y me hice íntimo amigo de War, October, Boy y otros álbumes maravillosos. Cuando llegó Achtung baby para mí dejaron de ser los irlandeses espirituales para ser otra cosa que no iba en absoluto conmigo y nuestra relación terminó. En cualquier caso siempre les agradeceré todo lo que me dieron, que es mucho.

A los 12 ó 13 años tenía un mejor amigo que se llamaba Rafael, al que sin lugar a dudas le debo mucho musicalmente, porque Queen son enormes. Nunca me habían gustado demasiado, pero me ví obligado a escucharlos con detenimiento si quería que Rafa hiciese lo propio con U2. De esta manera, él aceptaba que God part II era uno de los pseudo-blues más brillantes jamás escritos y que Bono estaba genéticamente diseñado para desgarrarse la garganta, mientras que yo admitía que Gimme the price me provocaba ganas de decapitar a alguien (en el buen sentido). Al final creo que los dos salimos ganando con el trato. Yo por mi parte le debo el conocer uno de los discos más grandes de todos los tiempos, A night at the opera, junto con muchas otras asombrosas obras de Queen.

Cuando llegué a los 15 años más o menos, ya había aprendido que suele ocurrir que hay que escuchar las cosas varias veces para conseguir apreciarlas como merecen. Para entonces había conseguido disfrutar de Killers de Iron Maiden, otro de los vinilos de mi padre, aunque él no lo escuchaba demasiado. Después conseguí más material de Iron Maiden y pude disfrutar como hay que hacerlo de toda su primera época. Con Live after death aprendí que un álbum en directo puede tener más fuerza que uno grabado. No podía parar de escucharlo. Cogía el doble álbum y mientras sonaba miraba las fotos y me fijaba en la increíble cantidad de conciertos que daban durante sus giras. Estaba realmente impresionado.

Alex Ayones from Stolen Name - Classic rock music

Con esa edad ya había conseguido sacarle su jugo a los álbumes de Led Zeppelin y Black Sabbath que había en casa. De hecho, pasé un verano en USA y no perdí la oportunidad de acercarme a una tienda de discos de segunda mano y comprar toda la discografía de los Zeppelin. Ellos me enseñaron que hay que explorar sin miedo e intentar hacer cosas nuevas. Que la música es algo que debe salir de dentro y debe intentar decir algo. Yo soy lo que soy en parte debido a todos los grupos que estoy mencionando, pero tal vez la parte de Led Zeppelin sea un poco más grande. No hablo de que me gusten más o menos que otros, sino de lo inspiradores que fueron para mí.

Me resulta un poco triste constatar que en España siempre hubo y continúa habiendo unos 20 años de retraso en cuanto al desarrollo musical moderno de géneros como el pop o el rock. Si se hiciese una encuesta sobre la gente que, por ejemplo, conoce a Led Zeppelin, los resultados serían lamentables. Si preguntásemos por Mahler o Korsakov la respuesta sería parecida. No es una cuestión del género musical. Aquí no hay educación musical, ni siquiera básica, de manera que la mayoría de gente llega a la edad adulta con el criterio musical de un niño de 5 años (sé que me repito, me da igual). Esto provoca que el oyente medio sea más susceptible de lo habitual a las injerencias del marketing, creando consumidores que están convencidos de que algo les gusta, sin ser capaces de percatarse de que lo único que ocurre es que al escucharlo 5 veces al día ya les suena familiar. La calidad en los productos musicales que se fomentan es el parámetro más denostado de todos, a favor de otros como el coste, la corrección política, no hacer música sino letras cantadas (tarareadas o incluso babeadas en el caso de los cantantes masculinos), mantener un nivel musical pretendidamente bajo (evitando cualquier esfuerzo al oyente medio) y otros semejantes cuya conjunción provoca la ascensión a los cielos de cosas como Bebe, Estopa o Amaral.

Por lo general la gente no tiene un gran interés por la música y mucho menos ganas de descubrir algo nuevo. Incluso mis dos mejores amigos (y sus mujeres, amigas también) han sido incapaces de hacerme algún comentario (en el momento de escribir estas líneas y casi un año después de crear esta web) sobre mi proyecto para compartir mi música. Y eso que les había llamado expresamente para informarles de que el proyecto ya estaba en marcha y que uno de ellos nunca había escuchado nada mío. Otro ejemplo: un familiar muy cercano a mí me dijo que había accedido a mi canal de YouTube y escuchado los ocho temas que entonces tenía allí subidos. Me comentó que le habían parecido increíbles. 'Canela fina', dijo. Lo haré corto: le hice un par de preguntas para ver si averiguaba cuál o cuales le habían gustado más y al poco quedó patente que en realidad no los había escuchado. El tío le había dado a play en la lista de reproducción y se había ido a la cocina a hacer la comida con la música sonando a través de los altavoces del portátil en otra habitación. Sin comentarios. No se había enterado siquiera de si los temas eran instrumentales o no. ¿Quiere esto decir que mis amigos y mi familiar son unos cabrones? ¿Que no me aprecian? ¿Que son unos maleducados?. Ni mucho menos. Bueno, un poco maleducados sí que han sido. Pero su actitud no viene dictada por la maldad ni el desprecio. Los pongo como ejemplo porque su comportamiento es similar al de la mayoría de la gente en estas cuestiones. Les importa un pito. La gente cree que escuchar música es tenerla de fondo. La gente cree que el hecho de que te suene el estribillo es porque el tema es bueno. A la gente no le interesa la música (obviamente, ya que si no nadie escucharía a Enrique Iglesias) simplemente escucha lo que se les dice que escuchen, sientan sus gustos en base a esto y después los defienden a muerte con la férrea determinación que sólo la ignorancia otorga, cerrando la puerta a todo lo nuevo a partir de los 20 años de edad.

Otro ejemplo: tengo otro amigo que nunca ha escuchado mi música, ya que nos conocimos cuando ya me había retirado y no es un tema que yo saque habitualmente. Sin embargo hace relativamente poco le comenté que había compuesto una sinfonía (sí, amigo lector, he escrito una sinfonía de la que hablaré y que mostraré cuando llegue el momento). Pues bien, ¿sabéis cuál fue su reacción? Dijo: 'qué bien'. Y siguió hablando de otra cosa. A lo mejor es que se rodea de gente capaz de escribir sinfonías todos los días y está harto de que todos se las hagan escuchar. O a lo mejor es una reencarnación del grandioso Ludwig Van (parafraseando a Alex DeLarge de La naranja mecánica) y piensa - lógicamente - que no voy a estar a la altura. Si esto fuera cierto no se lo reprocharía pero, como la mayoría de la gente, lo más cerca que suele estar del arte es cuando pasa junto al Museo del Prado.

Repito lo que dije antes: no son mala gente. Son víctimas de un mal endémico de mi país: la absoluta falta de educación musical. Esto no quiere decir que si tuvieran esta educación les gustaría mi música, pero sí que quiere decir que con casi total certeza sus gustos no serían los mismos y que por lo menos serían más conscientes de lo que escuchan. Muchos vomitarían ante lo que escuchan ahora.

Diego Pons and Alex Ayones from Stolen Name - Classic rock music

Appetite for destruction de Guns N' Roses llegó a España y yo no me enteré. Hasta que un día íbamos a ver una película que mi padre había grabado de la TV en su vídeo VHS. Yo estaba preparando la cinta buscando el punto donde empezaba la película, ya que la grabación había comenzado diez o quince minutos antes, cuando ví que comenzaba un vídeo musical en blanco y negro. Había tiempo, así que en vez de pasarlo rápido lo dejé sonar. Una música relativamente suave acompañando imágenes rápidas de unos tipos preparándose para un concierto y montando el escenario en un estadio vacío. Vale. De improviso Axl describe un amplio y violento arco con el soporte del micro, las guitarras se tornan potentes y la cámara se echa atrás para revelar una impresionante multitud. Todo ello con el objetivo de dar paso a una de las mejores canciones jamás escritas. Eso cambió mi vida. Si me hubiesen preguntado qué diez CDs te llevarías a una isla desierta mi respuesta hubiese sido obvia: 10 copias de Appetite for destruction.

Alex Ayones from Stolen Name - Classic rock music

Retomé las clases de guitarra con 16 años. Esta vez había dos grandes diferencias: la guitarra era eléctrica y las clases eran individuales y en la Escuela de Música Creativa. Tuve la gran suerte de que mi profesor no fue otro que Claudio Gabis, rockero argentino miembro de la banda Manal, gran guitarrista y maestro, que posteriormente se convertiría en el jefe de estudios de la escuela, prácticamente la más importante de España en cuanto a enseñanza musical moderna. Unos cuantos años de clases particulares con Gabis no hicieron sino abrirme el apetito, de manera que a los 19 años y cursando 3º de Económicas, lo dejé todo para estudiar el programa de formación completo de la EMC. No es que la decisión agradase demasiado a mis padres, pero aún así nunca dejaron de apoyarme. En la escuela recibí clases de muchos y en su mayoría muy buenos profesores, entre los que me gustaría destacar a Eva Gancedo (entre otras cosas, premio Goya a la mejor banda sonora por La buena estrella) a la que considero directamente responsable de hacerme entender la música como nadie más ha conseguido. Cuando años más tarde, tras mucho tiempo de luchas, la EMC pudo comenzar a otorgar sus diplomas de estudios, el primero al que se lo dieron fue a mí ya que en realidad me lo debían desde hacía un par de años. Después estudié la especialidad en composición y arreglos. Lo hice por gusto y no porque creyese que eso me iba a ayudar en mi carrera musical. De hecho en España esas cosas normalmente hay que callárselas. Lo que se lleva es el talento innato del músico callejero ascendido a estrella, por no hablar de lo que gusta el trasfondo social que conllevan las historias así. No digo que no pueda ocurrir, el problema es que son mayoría los que parecen músicos callejeros.

Alex Ayones from Stolen Name - Classic rock music

La verdad es que casi nunca he conseguido aficionarme a un grupo o músico con su primer trabajo, por la sencilla razón de que la mayor parte de las veces esos álbumes llegaban a España (recordemos que no había internet por aquel entonces) cuando ya habían triunfado, cosa que no solía ocurrir con el primer disco. Nirvana no fue una excepción. Los conocí cuando Nevermind ya estaba cambiando la faz del planeta. No me ofrecía nada especial en cuanto a las guitarras pero en cuanto a la voz... buff. Creí que Axl era el único espécimen que la naturaleza había creado exclusivamente para cantar rock hasta que llegó Curt Cobain. Con el tiempo conseguí el resto de los trabajos de Nirvana y he de reconocer que Bleach e In utero me proporcionaron placeres desconocidos hasta el momento. Tuve la suerte de poder verles en directo poco antes de que Cobain decidiese privarnos a todos de su talento.

Mi amigo Julio era un privilegiado por recibir el canal EMTV en su casa. Gracias a él conoció a Ugly kid Joe, consiguió su primer mini-lp As ugly as they wanna be y me hizo una copia. Para mí fue un descubrimiento tan grande como lo fue Megadeth más o menos por la misma época. Eran simplemente brillantes: componían bien, tocaban bien y Whitfield Crane hacía lo que quería con su increíble voz. Para mí America's least wanted y Menace to sobriety son sencillamente dos obras maestras.

Comenzar a recibir clases de guitarra implicó de manera casi inmediata empezar a componer. Creaba temas instrumentales experimentando y aplicando los conocimientos adquiridos con Claudio. Mi radio-casette tenía un fallo, y es que si duplicabas una cinta mientras entraba sonido por la entrada de micro, se grababa no sólo lo que provenía de la cinta original sino también lo que sonaba por la entrada de micro. De esta manera podía grabar varias 'pistas'. Esto me permitió jugar a combinar varias guitarras, incluir un bajo usando la 6ª cuerda e incluso meter batería con un pad manual que me compré para tales menesteres. Sonaba horrible pero sonaba. Compuse más de cincuenta temas instrumentales antes de atreverme a cantar por primera vez a los 19 años.

Una vez hube cantado unos cuantos temas añadí formación en canto a la lista de asignaturas que me eran impartidas en la EMC. Antes de formar el grupo mi amigo del colegio Héctor y yo tocamos durante un tiempo con un batería que ya ni recuerdo cómo se llamaba. Era el tío más informal que había conocido y no tocaba excesivamente bien, pero tenía un garage donde podíamos ensayar. El caso es que era un fanático de Megadeth y me obligó a escucharlos. Sin comentarios. Desde Countdown to extintion a Risk, pasando por los anteriores, los intermedios y los posteriores, son todos brutales.

A los 21, con 33 temas escritos y cantados, consideré que por aquel entonces ya estaba claro que la música era mi vida y formé Stolen Name.


Facebook Twitter YouTube RSS
Español English



Stolen Name in YouTube


Copyright
Todas las canciones de esta web están registradas internacionalmente y protegidas con licencia Copyright. Puedes descargarlas, pero no debes redistribuirlas, modificarlas ni usarlas comercialmente.
Todas las imágenes son propiedad de Stolen Name, a no ser que expresamente se indique lo contrario. Por favor, no uses ningún contenido, fotos y/o texto, sin permiso.
!Gracias por tu comprensión!